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18 de agosto de 2005

He regresado de un corto y rápido viaje a Madrid, incluyendo y acentuando su parte mas sodomita. No ha sido una exploración en profundidad, mas bien una rápida expedición de conocimiento extensiva, algo que podría posibilitar una efectiva conquista futura.

Lo admito, Madrid y Chueca me ha gustado mas de lo que esperaba. Realmente no tenía ganas de volver. Era algo peligrosamente tentador o tentadoramente peligroso. El amplio abanico de actividades, tanto por ver, hacer o comprar. Tantos lugares donde esconderse... Y, lo mas peligroso, el placer demasiado al alcance de la mano.

El éxito de nuestra aparición "en público" ha sido rotundo. Perdí la cuenta de los cuellos que quedaron dislocados de girarse a mirarnos al pasar. Si bien nosotros no vimos gran cosa, lo llamativo era la tremenda facilidad para conseguir a todo aquel que desease.

Pero ahi radica el peligro, en lo comoda y divertida que podría se mi vida, y superficial y placentera y... Y que sería de mi Juanito... Vivir alli me llenaría de deseos demasiado fáciles de conseguir y no por ello menos apetecibles de satisfacer, arriesgando aquello que no es tan fácil precisamente de encontrar.

29 de mayo de 2005

Until HE comes...

Until HE comes again
I can hear the things HE said
I feel no thoughts to move my head
until HE comes again.
And with HIS step, I move my feet
and with HIS hand, I feel my skin
and with HIS need, I find i'm saved
and with HIS dreams, I'm laid
Until HE comes again
the sun goes out and night comes in
the time goes round and day grows dim
until HE comes again.
And with HIS step, I move my feet
and with HIS hand, I feel my skin
and with HIS need, I find i'm saved
and with HIS dreams, I'm laid.
Until HE comes... until HE comes...
Until HE comes again
with all my savings and my sins
there's no good reason to begin
until HE comes again.
And with HIS step, I move my feet
and with HIS hand, I feel my skin
and with HIS need, I find i'm saved
and with HIS dreams, I'm laid.
Until HE comes... Until he comes...
Until HE comes again
with all HIS dreams tied in HIS hand
there is no why to understand
until HE comes again.
Until HE comes again
the sun goes out and night comes in
the time goes round and day grows dim
until HE comes again.

5 de abril de 2005

Durante unos días he estado viviendo un hermoso sueño. En un país -lejano en la imaginación y tan cercano en la realidad- he disfrutado y olido la esencia de los sueños. Me embelesó Marruecos, su belleza tanto física como inmaterial, y sobre todo su gente. Y queda un mucho descubrir, como el tópico de la punta del iceberg, la mayor parte está aun por descubrir, pues solo he visitado el extremo norte, su puerta.

Pero ese sueño comenzó a ser meses antes, quizá naciera en Sevilla, quizá se gestará una mañana de Beltane o quizá se intuyó mucho antes, una fría noche de diciembre. Tánger nos brindó la oportunidad de pisar ese sueño, caminar por él, pero tristemente, caminábamos por ese sueño nuestro, separados.

Mi relación se ha deteriorado mucho desde esos días. Un detalle desafortunado por mi parte, rodeado de malos entendidos ha fisurado el contacto entre Juan y yo. El dolor y la decepción, la ofensa y el cansancio, ahora le han tocado a él, y tengo tanto miedo de perderle, mucho miedo.

Ahora que comenzaba a sentir yo todo este amor en su plenitud, Juan ha iniciado una crisis que muestra el mortecino tililar de una llama que se extingue. ¿Realmente estará muriendo su amor? ¿Realmente se estará desvaneciendo un espejismo en cuanto el también se ha asegurado mi afecto?

Pero... algo me dice que Juan no es eso. Juan no es así. Mi niño, a pesar de sus faltas, de sus celos neuróticos y paranoias agudas, me ama realmente, lo se y lo siento. He sido yo, con mi egoismo, mi distancia quien lo ha ido minando poco a poco y ha provocado un dramático derrumbamiento de sueños, esperanzas y sentimientos. Pero si estos son buenos, si son puros y reales, resurgirán, mucho mas fuertes y brillantes. Tan sólo debo darle su tiempo, ese que se merece.

Porque yo también he tenido altibajos, he sentido a menudo que no sentía nada. A veces venía motivado por alguna acción suya, a veces simplemente era mi vacío el que se proyectaba. Y él los ha resistido estoicamente, y no por ello incólume, nunca insensible, porque lo sentía, y sé cuánto daño le he hecho. Ahora debo ser yo quien presencie su altibajo, o su bajada. Y debo mostrarme con su misma fuerza, no flaquear, no presionar y no reprochar, por muy dolido, resentido, decepcionado o desatendido que me sienta, evitar caer en la envenenada tentación del reproche vengativo, de devolver el daño con frases cargadas de icor ponzoñoso.

Claro que, precisamente todo esto se ha tenido que producir en las visperas de mi cumpleaños... y ese niño egoísta que sigo siendo quiere su juguete favorito el día de su cumpleaños, si justo ese que al que a menudo ha prestado tan poca atención. Realmente el enfado estriba ahí. El Ogro quería exhibirlo como a un trofeo, aunque fuera tan solo en una fiesta privada suya y mía, aunque sólo fuera en la intimidad, quería exhibirlo ante todos mis otros yós. Privado de su regalo maravilloso, el Ogro patalea las flores de su propio jardín, como si por estar él junto a ellas las hiciera culpables de su rabia.

Cómo podría resarcir este daño causado. ¿cómo podría devolvernos el sueño tangerino que vivimos desde muchos meses antes de pisar África juntos, y que allí no pudimos vivir plenamente? Debo ir a por él? Encontrármelo a medio camino? Pasar la noche de mi idolatrado cumpleaños a bordo de un bus incómodo y pestilente sólo por verle? Debo moverme por él? Regalarme yo a toda costa eso que tanto adoro? Demostrarle que yo también puedo estar loco por él y que mi locura puede traer algo mejor que resentimiento y ponzoña? Quizá si.
Le amo.



11 de marzo de 2005

Dicen que estoy enamorado, muy enamorado; y yo creo que va a ser que si. Ahora mismo veo ese cabezón y esos ojillos y se me remueve el cuerpo. Se que todo esto queda poco gótico y muy fuera de mi estética decadentista y atormentada, pero es cierto. Y lo mejor de todo, es que el me quiere aun más.

Mi corazón vibra de felicidad cuando me siento al lado de mi pequeño, le adoro y realmente me ha robado el corazon, pero no la razón. Lo que me duele es que mi yo Loco tiene algun que otro rasgo positivo que extraño ahora. Son detalles difíciles de definir pero fáciles de percibir, que me hacían aprehender el amor con mayor intensidad, y que se exparcían por mi vida llenándola de sentido, sentido épico y romántico. Nada era lo bastante en mi lucha, y por esa "guerra" todo valía y cualquier cosa podría haberse sacrificado. Me hacía ser arrojado y altruista. Ahora he vuelto a ser egoista y comodón. Cobarde, en definitiva.

¿Cómo podría recuperar todo aquello? ¿Qué debería hacer para aportar a esta historia aquellos matices tan importantes? ¿Por qué un amor tiene que ser desesperado para vivirse plenamente? ¿Es esto el verdadero amor, sereno, e incluso aséptico, porque puede vivirse aisladamente sin que afecte al resto de la personalidad? La verdad es que tal idea no me gusta.

Mi yo Narciso sigue ocupando demasiado y la autoadoración me lleva a dedicarme demasiado tiempo en escucharme, en alabarme, en castigarme, compadecerme o consolarme. Ese tiempo antes lo ocupaba mi obsesión, que no dejaba de ser egoista y de reverter en mi mismo, aunque el objeto de aquella estuviera fuera de mi... Pero ahora no. Nada pone en duda el poder de Narciso, el Ogro y puede dedicarse plenamente a su autismo de forma directa y sin intermediarios.

Sin embargo, estoy comenzando a acotar y controlar el poder de Narciso. Esto ha traido problemas y crisis, como no podía ser menos, pero poco a poco, voy ganándole terreno. Es necesario que siga gobernando todos mis yos, pero con las riendas sujetas al máximo, sin apenas terreno para moverse, sin prerrogativas. Su ambición entrópica es demasiado peligrosa. Y aun he de limitarle mas...



1 de marzo de 2005


Absurdo.

Asi me siento cuando las energías fallan y el mundo se vuelve demasiado complicado para vivirlo. Y demasiado a menudo esta percepción aflora tras días de entregarme en absoluta compañía. Si, no sólo en la superficie, también en el fondo soy un ser solitario, demasiado acostumbrado a mi autismo, demasiado enamorado de mi autarquía. Compartir la soledad es algo maravilloso, pero llega un momento en que ya no queda soledad que compartir y en ese momento surge el agobio, el cansancio, la distancia.

Y todo se vuelve absurdo, empezando por mi. Y entonces olvido mis propósitos, mis planes, mis ambiciones. Todas se vuelven absurdas. Nada queda, ningún impulso. En la soledad renacen tras algunos días de narcisista apatía, pero les lleva su tiempo.

28 de febrero de 2005


Confusión, vacío, necesidad. Una fuerza interna nueva, purificadora, renovadora ha entrado en mi vida. Se le puede llamar amor, ¿no? Si, puede recibir ese nombre. Pero ya no me engaño, el amor no llena los vacíos de mi existencia, no lo hace y no lo hará. Pero si me anima a cubrir mis carencias, a construir todo aquello que he he soñado en mí y que aun no está presente.

25 de enero de 2005

JUAN dijo:

Sí, me falta una pieza y tu sabes dónde va...

20 de enero de 2005

El amor no sabe de costumbres, pero si de vicios, y de alguna manera, el cauce por el que mis sentimientos fluyen ha estado, por demasiado tiempo, de broza y lodo embozado.
Sé bien lo que mi niño siente, porque le delatan sus ojos de cachorrillo asustado, aunque se disfrace de chulo de barrio. Pero no se como lucen los míos cuando le miro... Las palabras tardan en hilvanarse para dar forma a lo que sentimos, pero existen y se resumen en una de cuatro letras. ¡Cuánto nos asusta revelar sentimientos, pensamientos, inquietudes! Buscar las palabras y, sobretodo, pronunciarlas.
Pero atrás nos queda el tiempo miserable en el que teníamos que ocultar el rostro de nuestro corazón a quién amábamos para no devolvernos más que reflejos fantasmales. Las heridas nos han obligado a usar una máscara de nosotros mismosque las disimula y borra, pero que sólo es un pálido reflejo de lo que realmente somos, o una caricatura burlesca y falsa de un rostro imperturbable.
Sin embargo, el miedo a revelar nuestra propia imagen, el miedo a que sus cicatrices sean visibles o nos desprecien por ellas, el miedo a ser heridos de nuevo...el miedo, el miedo, el miedo... siempre el miedo... el miedo nos hace adictos a nuestras máscaras. Pero sin ellas, solo somos dos personas que se aman.


JUAN dijo:

Ayer vi gorriones volar, vi musculocas correr, y no estabas tú...